lunes, 31 de enero de 2022

La perversión

 Asisto diariamente a una lluvia de incoherencias dentro del campo educativo, en donde los protocolos se sobreponen a las necesidades de las personas.

Las adolescencias se encuentran en un estado liminal per natura que se ve aumentado por la incertidumbre que abruma la realidad social actual derivada de la pandemia. La juventud ha visto en las redes sociales la única salida a una realidad del todo compleja y que no les acompaña sino que les señala incluso. Pigem, en su libro Pandemia y Postverdad, afirma que nuestro mundo no es perfecto, pero es un  mundo feliz, al menos en apariencia, en el escaparate, en el anuncio, en el selfie, en el yo que se exhibe a través de las redes sociales. Esto ha acelerado el interés por estar en el otro lado, por la relación a través del espejo y ha generado una realidad muy complicada realmente. Alumnado que no sabe qué le pasa, ataques de ansiedad, no reconocen sus deseos, no toleran la frustración pensando que se puede eliminar a golpe de click...

No se puede entender lo que está pasando cuando además la confusión, las teorías científicas, las conspiraciones y las interpretaciones libres corean a diario en cualquier lugar. Ni imaginar lo que eso supone en la mente de una persona joven, que está construyéndose por dentro, donde la falta de referencias claras está generando mucho daño. 





miércoles, 10 de noviembre de 2021

Burocracia y gestión educativa

Por más que lo intento, no puedo escapar de la rueda impuesta, con mucha más fuerza en tiempo de pandemia, de la burocracia que rodea al mundo educativo. Una especie de fiebre de protocolos, de normativas de calidad, de diagramas de flujo, de esquemas de funcionamiento, de meetings on line,...que se apoderan de la cotidianedad educativa y que ahoga al docente en un mar de papeleo virtual intermitente. 

Lo importante no es la atención al alumando sino la eficacia, al eficiencia y los números quantitativos que se deriven de esa atención vinculada a contenidos educativos que tratan de centrar la atención docente. Luri, en su texto La escuela contra el mundo, se hace eco de esta realidad bastante alejada de las necesidades del alumnado y muy cercana de alimentar la maquinaria burócrata que persigue colgarse medallas o sellos de calidad, basados en una lógica neoliberal productiva.

El mundo de la empresa se apodera del campo educativo y lo somete a sus reglas, pero no hay nada más imprecedible que un alumno, que una persona que está en etapa de crecer, de descubrir, de hacerse preguntas...y es por eso que el propio sistema empresarial conociendo esta situación doblega al sistema educativo en todas sus etapas, a cambio de ofrecer la quimera de la calidad. 

Un reciente artículo https://www.elconfidencial.com/amp/mundo/europa/2021-11-14/educacion-finlandesa-profesores-dejarlo_3318724/?fbclid=IwAR1df-dVfyKk2rJUZR8wD4rRCCKcn9G6cxrKiYbIuF9db6cW5r9po8Aod6s muestra cómo incluso el icono de la excelencia en Europa se siente desbordado desde dentro: los docentes.

Los ejecutores de esa calidad, situados en primera linea, ante sus discentes que les miran porque es lo único que se les permite con mascarilla, acaban siendo siervos de dichos protocolos. Ante esta realidad, están los que ante la duda, se convierten en fieles y los que defendemos la educación como un acto volátil, orgánico y genuino. No sé cuánto duraremos tratando de esquivar la maquinaria, pero desde luego que no sólo cansa, también da más fuerza para resguardar lo más valioso que tiene una sociedad: las futuras generaciones y el legado a ofrecer.






miércoles, 15 de septiembre de 2021

Vuelta a la revuelta del cole

 Empieza un curso nuevo (suena anuncio radiofónico de grandes almacenes) y de nuevo nos encontramos con las caras cubiertas, sin saber si nuestros alumnos y alumnas nos sonríen, manteniendo distancia y con el gel hidroalcohólico mirando de reojo, porque ya no es tan imprescindible.

Lo que sí es imprescindible es verles las caras a esos muchachos y muchachas que por segundo año consecutivo deben llevar un tapabocas (simbólica la palabra) en un lugar donde la palabra es la que reina la cotidianeidad.

No llego a acostumbrarme a que esta situación se cuele en las aulas sin ningún tipo de respuesta por parte de los docentes (algunos decentes y otros....) que estamos cada día en clase. Y las familias...¿qué?





martes, 22 de junio de 2021

Se acaba un curso

 Hoy se acaba un curso, complejo, raro y en el que no se ha respetado el parecer emocional de los alumnos. ¿Cuándo se les piensa sacar brillo a la luz que cada niño y niña tiene dentro? Porque hoy ha sido día de nuev de recogida de notas, de festivales con mascarillas, de evaluaciones...pero ¡qué pocas preguntas nos hemos hecho de lo que ha supuesto este año a nivel de nuestros interiores! Han sido muchos días los que he oído: no quiero ir al cole... Y darse espacio y tiempo para escuchar las razones, que eran muchas ante estos días inciertos.

Si hay que celebrar algo, es la valentía de estos alumnos y alumnas que se han "amoldado" a esta realidad tan bizarra. Pero con cautela, porque lo que debemos celebrar son otras cosas: la valentía de seguir hacia adelante.



viernes, 11 de junio de 2021

 La gran locura de la nueva normalidad ha llegado a nuestras vidas. Hoy leía que se bajan algunas restricciones y a cambio me llegaba una publicidad advirtièndome de ello y que aprovechase para viajar al 20% menos! Sin duda, esta pandemia ha supuesto una gran vuelta de tuerca en referencia a la maquinaria capitalista neoliberal que nos enogulle con sus mensajes de felicidad fugaz.

Ni quiero pensar en la cantidad de chicos y chicas adolecentes y jóvenes  que han pasado y están pasando momentos complejos con todo lo que les rodea...

En la cultura de emoticono, de la risa fácil homogénea, de los tiktok, de las tonterías virtuales que no hacen más que crear un pensamiento libre de crítica y de silencios necesarios para revisar hacia dónde uno va o quiere no ir, debe ser muy difícil ser adolescente sin dejarte llevar por esa marea insconciente colectiva movida por los grandes lobbies económicos que manejan las redes.

Pero aún tengo algo de fe, porque veo muchos jóvenes con mucha capacidad y potencial buscando sus huecos (que lo hay) para poder ser ellos mismos....Ánimo muchachos!!






viernes, 30 de abril de 2021

 A partir de la lectura de Garcés, sobre el estado de la educación actual y sus referencias filosóficas para tratar de explicar lo inexplicable de la situación educativa actual, me han venido algunas preguntas a la cabeza...¿qué tipo de futuro les presentamos a aquellos que actualmente están en una edad de máximo esplendor psicobiológico? ¿Cómo puedo tratar de convencer a mis alumnos adolescentes de que todo irá bien si la incertidumbre dominante es excesiva? ¿Hasta dónde las estrategias de dominación y profilaxis van a seguir rigiendo nuestra realidad cotidiana? ¿Cómo ofrezco algún tipo de esperanza a quienes se están formando hoy en futuros ciudadanos y trabajadores? ¿Qué narrativa esperanzadora  me invento para aquellos que esperan encontrar un camino formativo como vía de inserción al mundo laboral y social actual? Son muchas preguntas que engrasan la maquinaria de mi neurosis, de la que también estoy hecho.




martes, 27 de abril de 2021

  Ojeando en una librería en este mes de los libros, cayó en mis manos casi literalmente un ejemplar del texto de Marina Garcés titulado Escuela de aprendices. Era obvio que llamó mi atención y, como suelo hacer, abro por cualquier página el libro y encuentro: 

"(...) en pocos lugares me he sentido por momentos tan viva como en un aula. Porque interrumpe la vida, el vacío que abre puede ser cualquier cosa:mil mundos por descubrir o una sala de tortura, el lugar para la amistad y la admiración o para el miedo y la violencia, un espacio de tiempo para el recogimiento o un pedazo de vida insoportable."

Finalmente se vino a casa este maravilloso texto. Un texto que hace recuperar la fe en quien observa desde su conocimiento filosófico hacia la educación. Una educación que lejos de ser activa, naturalista, lenta, genuina, institucionalmente está siendo cómplice de las estrategias políticas basadas en el temor y el sometimiento. En pocos lugares tendría cabida la metáfora de La Vida es Bella como en una escuela en estos tiempos tan complejos y difusos. ¿Porqué no atrevernos a buscar esa paradoja? ¿Porqué no proponer a los alumnos la posibilidad de transformar la realidad? ¿Porqué no respetar su momento evolutivo, su ingenuidad, su infancia y ofrecerles el juego como evasión y creación de su entorno? Porque requiere trabajo, y estamos tan pendientes de la eme con la a: ma...que olvidamos la propia ilógica de la vivencia pandémica cotidiana. 



sábado, 6 de febrero de 2021

Viejos problemas, vagas propuestas

 Cayó en mis manos hace unos días un texto de G. Luri, La escuela contra el mundo, donde en un pasaje comenta que los sistemas educativos en la mayoría de países occidentales, se dejan cautivar con asombrosa facilidad por supuestas grandes ideas que pronto se demuestra que no son más que recetas bien vestidas que prometen solucionar viejos problemas. Argumenta además que no hay recetas milagrosas capaces de sustituir el trabajo intenso, prolongado y entusiasta dirigido por una concepción clara de la educción.

Es constante el torrente de recetas que acuden a sofocar los agobios de profesorado que lidian con una realidad cambiante y gaseosa. Mindfulness, control emocional, y muchas otras propuestas que se convierten en un manantial para apaciguar la sed que provoca el esfuerzo diario en las aulas. Mientras, el currículo sigue su curso y los docentes tratan de incorporar  este recetario a su drama diario. Y hablo de drama porque aquel modelo de docente que se centra en los contenidos como su única hoja de ruta cotidiana, -¡qué lástima!- comienza sus días sufriendo y no sintiéndose agradecido de lo que tiene delante.

Tampoco ayuda un sistema que premia aquellos que se comportan como gestores educativos, donde lo propio de ser niño o adolescente se convierte en molesto y obstaculiza la consecución de los objetivos que llevará a integrar los contenidos con una acertada  metodología que nos conducirá a unos resultados evaluables y medibles. Y yo pensaba que estábamos en el S.XXI...



miércoles, 18 de noviembre de 2020

Los inevitables

 En la actualidad pandémica que vivimos asistimos a un choque buscado y nunca evitado desde el neoliberalismo en relación a la educación. El aprovechamiento desde una situación sanitaria compleja en relación a la idealización de la enseñanza a distancia, ha sido la visualización de la barbarie en relación a lo que es vital en educación: el intercambio social.

Han llegado las videoconferencias para continuar desvalorizando la figura del maestro, de aquel que acompaña a descubrir al otro y con el otro; para dar paso a las pantallas, los recursos digitales llenos de divertimentos variados como modo de mantener la atención y, ante todo, el status del sistema educativo actual.

Los docentes se convierten en pasos agigantados en meros gestores de protocolos de conocimiento, al servicio del sistema. La nube se llena de cuadros de doble entrada con miles de protocolos, medias, medianas, porcentajes, como modo único de acceder al conocimiento. La exploración, la crítica, la reflexión o el descubrimiento quedan relegados a diadas nominativas que el propio sistema ha fagocitado previamente y ahora endulza anualmente la ambientación educativa.

Es como mínimo terrorífico  que esto esté pasando en este ámbito. Si los docentes no se revelan es porque el adiestramiento comenzó hace tiempo en este gremio. ¡SOS!





Dopamina

 ¿ En qué momento se nos ha olvidado que educar es lo más importante de cara al futuro de la sociedad? Imagino que no es cuestión de olvido,...