miércoles, 17 de julio de 2019

Autoestima

Me topo en pleno proceso de preparación de oposiciones al cuerpo de maestros, con un breve texto de R. Jové en referencia a la autoestima, que es necesario que comparta aquí:

"Cuando tenía 5 años a su profesora se le ocurrió, para fomentar que los niños se portaran bien, ponerles en la mano una pegatina redonda y amarilla con una carita sonriente dibujada. ¿A todos? No; sólo a los tres que se habían portado mejor ese día. Alejandro salía cada día con su pegatina, orgulloso, y se la enseñaba a su mamá. Pero un día salió sin pegatina, y su madre le preguntó: ¿Hoy no te han puesto pegatina, cariño? Y Alejandro sonriendo, le contestó: Se la he regalado a Juan porque a él nunca se la pondrán.¡Mira qué contento se la enseña a su mamá! Dolores se volvió y vió cómo Juan, con la cara iluminada, le enseñaba aquel trofeo a su madre.
En la mano de los profesores está el no destruir la autoestima de los niños. ¡No siempre existe un Alejandro para solucionarlo!"

Aunque reconozco que me ha arrancado una sonrisa, también reconozco que no ha sido más que de impotencia ante una realidad que abunda y que, incluso, como la autora, he vivido muy de cerca. Leyendo algunos textos de Royo o el magnífico Blog de J. Martín (http://www.xarxatic.com), me veo acompañado en la defensa de la docencia como arte y, lejos o cerca de la vocación, como necesidad urgente ante el entorno social carente de dirección huyendo de la que nuevos charlatanes usan a la educación como caldero en el que verter cualquier cosa parecida a una guía para la espiritualidad (que el propio término me perdone). Seamos rigurosos, por favor. 

miércoles, 30 de enero de 2019

Sobreprotección infantil

No hay nada más nutritivo para la maquinaria consumista que la realidad. Y la que vivimos en relación a la educación y la crianza es realmente diversa a la vez que extraña. 
Una de las series actualmente en boga, Black Mirror, se hace eco de estas situaciones que tiene que ver con la realidad social. En el capítulo Arkangel, se trata el tema de la sobreprotección infantil, tan ligada al miedo parental. En este capítulo se tocan otros tópicos como la protección ante realidades negativas: cuestión íntimamente ligada a la maduración y el crecimiento; la violación de la intimidad como modo de protección; la precariedad laboral juvenil;  la febril búsqueda de diagnóstico a la infancia o la violencia estructural. 
Un capítulo al que realmente se le puede sacar todo el jugo para tratar cuestiones relacionadas con la infancia. Pero lo más interesante es la posible sorpresa por parte del espectador cuando se expone a este tema que pareciera formar parte de la fantasía. En realidad, no es tanta la fantasía cuando la realidad está plagada de ejemplos que aún superan con creces lo que vemos como espectadores.


miércoles, 27 de junio de 2018

Tofu-Experiencies

Hace algunas semanas en una conversación con una compañera, me comentaba  que estaba cansada, pese a su juventud, de verse envuelta de un halo de maternidades que no dudamos en definir como Tofu-Mothers. Maternidades instaladas en un universo todavía amniótico.

El Tofu es un producto que se obtiene de la soja. A partir de ésta se lleva a cabo un proceso de coagulación y se genera este maravilloso "queso de soja". Es muy usado por sus maravillosas propiedades nutritivas y como sustitutivo de la carne. 

Si tuviese que utilizar un paralelismo diría que el tofu es aquella corriente educativo-maternal confeccionada como un patchwork a base de teorías energéticas derivadas de las corrientes new-age de los 90, sistémicas, chamánicas e incluso transhumanistas; en donde la educación se reviste de toda un aura de respeto al niño y sus diferentes etapas evolutivas, en donde el niño es el centro del discurso adulto y de la vida de éstos. Hasta aquí interesante.

Por otro lado la carne sería el límite, aquel linde que se coloca a los niños desde el adulto en donde a partir de él se le ayuda a crecer, a equivocarse y a superar dificultades.

Basándome en ese paralelismo, me encuentro con estas corrientes pseudo-educativas en donde la ausencia de límite o su entendimiento como algo evitable, genera en el niño actitudes cercanas a aquello que mi abuela definía como: es un niño malcriado. Incluso se produce un auge de proyectos educativos que hacen de efecto llamada ante estas familias que carecen de sentido común en torno al límite.

Entender la educación como confianza hacia el niño, no como ciega fe, como acompañamiento y no laissez-faire, como límite sano y dispuesto, no como tabú que atiende a reminiscencias pasadas; generaría un cambio hacia una verdadera actitud de respeto hacia lo que el niño es y, ante todo, lo que  necesita.

Ayudar a crecer no es fácil, cargamos a los niños con las proyecciones, los miedos, los proyectos, los deseos,...de los adultos; quizá sea porque nosotros seguimos creciendo y no nos sentimos tampoco muy hábilmente acompañados...buscando  esa ayuda y esa compañía en las pseudociencias, la new-age u otros calderos mágicos de donde beber cuando la sed apremia. Quizá el reto sea hacerse consciente de estas cosas y ser honesto con quienes nos miran desde allá abajo, porque ellos necesitan simplemente saber que ESTAMOS ahí.


Acompañar

Dedicado a un claustro de una escuela barcelonesa:

Una de las acepciones de esta palabra en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es aquella que dice que acompañar es participar en los sentimientos de alguien.

En los proyectos educativos sería tranquilizador encontrarnos con acompañantes que buscasen el bienestar emocional de los alumnos, aquellos que en su exploración del mundo encuentran también la resonancia que surge de sus conquistas o frustraciones en esta interacción.

Lamentablemente no encontramos muchos acompañantes, pero sí meros transmisores más o menos explícitos de una cultura dominante autoritaria, en donde el niño simplemente es un proyecto de persona que se moldea en base al miedo, el autoritarismo o la falsedad.

Me encuentro con que muchos de mis compañeros de profesión no hacen uso de esa alegría que produce el acompañar al alumno. Están demasiado ocupados en sus egos y se nublan ante las dificultades. Lástima.

La complicidad, la mirada o la disponibilidad solícita juegan a favor de aquel que acompaña, mira y mima. Les animo a aquellos que están en la búsqueda de una educación real y respetuosa, que busquen en la sutilidad de los gestos de aquellos que van a acompañar a sus hijos, porque es allí donde brilla lo magnífico de participar con el otro...

El Espíritu creativo, por Daniel Goleman.

"La vitalidad de nuestra sociedad depende de criar niños aventureros capaces de solucionar problemas en forma innovadora. "

Esta es una de estas tantas frases que sobresalen en esta obra que realiza una exhaustivo análisis del acto creativo. Una defensa de la creatividad como via de supervivencia ante un mundo complejo.

Se analiza la creatividad en los niños, sin recurrir al viejo dogma de que son la esperanza de unos adultos que pierden el control de sus propios actos.

También se realiza una recorrido por la creatividad interior, con algunos ejercicios prácticos de búsqueda de ésta. Y la creatividad en el mundo laboral.

Es una pequeña joya recomendable, capaz de seducir a cualquiera que esté interesado en este campo transversal de la existencia humana.


miércoles, 31 de enero de 2018

Algunos fragmentos de un texto necesario para aquellos que pretenden una actitud solícita en el acompañamiento educativo a los niños y niñas; Max Van Mannen, El tono en la enseñanza:

"Pensar en los niños desde una perspectiva profesional plantea un grave peligro. Los psicólogos infantiles, los pedagogos, quienes elaboran los currículos, el personal de apoyo, los directores, los orientadores escolares, los especialistas en evaluación (...) todos, corren el peligro de pensar sobre los niños y hablar de ellos de forma abstracta, empleando categorías. El lenguaje teórico de la 'ciencia' infantil nos lleva a ignorar fáilmente la singularidad del niño. (...)

Cómo y qué vemos depende de quién y cómo somos en el mundo. Lo que vemos en el niño y cómo lo vemos dependen de la relación que tengamos con él. (...)

Los niños no están ahí principalmente para nosotros. Somos nosotros quienes estamos ahí principalmente para ellos. Y, sin embargo, nos llegan con un don: el don de experimentar lo posible."

miércoles, 13 de septiembre de 2017

"Parecería que la educación institucional en el mundo tiene buenas intenciones. Se piensa mucho, se mantienen reuniones, se discute cómo podrían llevarse a cabo las reformas, se invierten grandes sumas de dinero...Pero casi todos los que están involucrados en dicha empresa están 'quemados' o desmoralizados, sienten que no pasa nada, que no pueden hacer nada de verdad, pues la inercia institucional es poderosísima. Aunque esto podría considerarse como algo inocente frente a otros males del mundo, no lo es, pues se trata nada más y nada menos que del órgano de desarrollo:la institución a la que incumbe la evolución de las personas de manera fundamental. 

Educar es fomentar el desarrollo de los individuos, y este proceso fracasa rotundamente al no cumplir con esta función, en tanto que se ocupa de algo completamente diferente: no se educa el corazón, no se educa a la persona para vivir, no se la conduce para ser ella misma, no se desarrolla el espíritu, lo que somos. Y nadie lo cuestiona. Si uno empieza a hablar de este tema, puede apreciar cómo la educación se ha convertido en un gran elefante blanco, una institucióninamovible. ¿Por qué? Porque es inmensa y está altamente burocratizada."

Claudio Naranjo, El eneagrama de la sociedad

Autoestima

Me topo en pleno proceso de preparación de oposiciones al cuerpo de maestros, con un breve texto de R. Jové en referencia a la autoestima, ...